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José García Ladrón de Guevara
Cuenta el autor que en cierta ocasión pidió en un estanco unos puros que se dejaran fumar, “fresquitos”; el estanquero le atendió con los humos propios de su malafollá y, al irse, comentó a su mujer con voz suficiente para que lo escuchara: “Ése se cree que está comprando boquerones.”
Con esta anécdota, no recogida en este libro, José G. Ladrón de Guevara nos explica que la malafollá existe en el alma de la ciudad como la Alhambra en su arquitectura.
Todo se debe al virus malafornicius granatensis que él ha identificado tras años de ardua investigación, como bien nos explica en este tratado con su pluma suelta, ágil e incisiva, su fino humor y característica ironía.
Cuenta el autor que en cierta ocasión pidió en un estanco unos puros que se
dejaran fumar, "fresquitos"; el estanquero le atendió con los humos propios de
su malafollá y, al irse, comentó a su mujer con voz suficiente para que lo
escuchara: "Ése se cree que está comprando boquerones."
Con esta anécdota, no recogida en este libro, José G. Ladrón de Guevara nos
explica que la malafollá existe en el alma de la ciudad como la Alhambra en su
arquitectura.
Todo se debe al virus malafornicius granatensis que él ha identificado tras
años de ardua investigación, como bien nos explica en este tratado con su pluma
suelta, ágil e incisiva, su fino humor y característica ironía.
"La malafollá granaína" es un libro de cabecera para el granadino y por eso
vuelve a las librerías, ampliado y puesto al día. Un clásico por la
intemporalidad del virus, hereditario y sin antídoto, de lectura imprescindible
para conocernos y no hacernos mala sangre por nuestra forma de ser y modo de
tratarnos. La malafollá es consustancial a nosotros como el senequismo a los
cordobeses o el carácter trepa a los sevillanos. Así que no pasa nada, hay cosas
peores en la vida.
Pero, ojo, que la malafollá sea autóctona de la tierra granadina no significa
que no sea de fácil propagación entre los forasteros que nos visitan. Si está
usted de paso y no viene vacunado, tenga cuidado con el virus. Una vez infectado
no tiene tratamiento y lo más probable es que lo contagie allí donde vaya. Y por
supuesto, no piense que somos antipáticos o desagradables durante su estancia
entre nosotros. Es que tenemos malafollá, que es asunto bien distinto.
El autor
José García Ladrón de Guevara (Granada, 1929). Escritor y
periodista, funda y dirige la colección de poesía "Veleta al Sur" junto al poeta
Rafael Guillén. Pertenece al grupo "Versos al aire libre". Colaborador de los
periódicos granadinos Patria, Ideal y Hoja del lunes. Participa en las Jornadas
granadinas en la UNESCO (París) Organizador, con otros literatos y artistas
granadinos, del primer homenaje público a Federico García Lorca en Fuente
Vaqueros (1975). Colabora en la redacción de la Enciclopedia de Andalucía.
Constituye en Granada el Partido Socialista Popular presidido por Enrique Tierno
Galván. En 1979 es elegido Senador del PSOE por Granada, y reelegido en dos
legislaturas posteriores; integrándose en las Comisiones de Educación, Cultura y
Asuntos Iberoamericanos. En 2002 es elegido miembro de la Academia de Buenas
Letras de Granada. Actualmente manteniene su colaboracion en el Ideal. Ha
publicado los libros de poesía Tránsito al mar, Mi corazón y el mar, Sólo de
hombre, Romancero de Ché Guevara, Cancionero/Sur, El corazón en la mano, Fuego
graneado (coplas satíricas), A tus manos me entrego y Poemas inéditos
traspapelados. En prosa: Las plazas de Granada, Los fantasmas de Granada y La
malafollá granaína.
Características Técnicas
Tamaño: 16x24 cm.
Nº de páginas: 128
Rústica con solapa
ISBN: 84-96416-92-5
Precio: 15 euros
Edición: 1ª
Septiembre de 2005
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